Mostrando entradas con la etiqueta De2. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta De2. Mostrar todas las entradas

miércoles, 16 de septiembre de 2009

CHERRY & CHILLI

...
PERDICIÓN es su segundo nombre.

La mía, concretamente.

Cuando me INYECTA su pasión en vena, directamente desde sus ojos, mis pupilas restallan con el choque de adrenalina y le retan abiertamente, mostrando el OSCURO objeto de nuestro deseo... Inocente y perversa, me muerdo despacito los labios y mi lengua jueguetea traviesamente, esperando su boca.

Boca que llega, siempre ANSIOSA de mí, de nuestros besos caníbales, esos que nos enzarzan en verdaderas batallas campales, de ósculos malditos y labios justicieros, que luchan INCANSABLES hasta triturar toda la esencia que se interpone entre nosotros.

Nos chupamos, nos lamemos, nos masticamos y nos bebemos, hasta que el dulce jugo resultante REBOSA, rezuma por entre nosotros, inundándonos la piel, la barbilla, y hasta los carrillos... Un JUGO que a la vez nos licúa y nos abrasa por dentro... oscuro... palpitante...

FUERTE... como el vínculo que nos une.
INTENSO... como cada momento que compartimos.
PICANTE... como cada una de las miradas que nos cruzamos.
DULZÓN... como el fondo de nuestras intenciones.

Nos separamos, de repente, y sonreímos como niños al vernos las caras tras nuestro lance. Churretes CHIVATOS de color marrón siguen aún deslizándose por entre nuestras comisuras.


Quien lo probó lo sabe.

Porque sin duda, ésa es la MEJOR forma de compartir el mejor CHOCOLATE.

Por el mejor chocolate del mundo...
(Lindt 70% Dark - Cherry & Chilli filling)
Y para J, por saber cómo compartirlo.

miércoles, 5 de agosto de 2009

DIOSA

...
LA VISIÓN DESDE EL OLIMPO
...
No puedo explicarlo.
No me vienen las palabras.
Quizás porque ni reuniendo todas las palabras del mundo, podría llegar nunca a describir ni un ATISBO de la formidable INTENSIDAD que me brinda su mirada. Como tampoco podría llegar a explicar en miles de versos inútiles, lo que siento cuando a través de esa mirada, me permite LEER abiertamente las páginas de su alma.

En verdad, no puedo explicarlo.
Cuando él me mira, sus ojos me devuelven el reflejo de una DIOSA.

SU diosa.
La única con el poder de regalarle unas ALAS para volar en sueños, hasta donde yo camino, el Olimpo donde vivo, y único lugar adónde siempre desea volver.

Y cuando él me mira, de ESA manera, río y me estremezco, y tiemblo, henchida por la emoción, desbordada por los sentimientos, ORGULLOSA de ser la princesa de cuento de nuestro reino inmaterial. Un reino tan frágil, sutil, fugaz y delicado, como una pompa... como la BURBUJA en la que ambos misteriosamente nos sumergimos. Un espacio donde el tiempo se detiene, y donde él se hace GRANDE, inmenso, inconmensurablemente bello, rendido FELIZ a mis deseos y a mis pies, mientras yo le sonrío sentada en mi trono, situado sobre en el monte OLIMPO de mis infinitos tacones.

Quizás no llegue nunca a poder explicarlo.
O puede que deba empezar a creer, que de algún modo el pie encontró al fin… la HORMA de su zapato.

Para J.
Desde hoy, mi más devoto servidor entre los
mortales.


LA VISIÓN DESDE EL REINO MORTAL

Cada vez que leo a mi DIOSA, consigue hacerme volar, crear una sensación indescriptible en mi interior.

Pero no sólo me pasa al leerla, sino cada vez que pienso en Ella, en los instantes compartidos, al pensar en sus gestos, en su sonrisa, al imaginar su tono de voz, o todos y cada uno de sus movimientos…

Al inhalar bocanadas de su esencia, consigue activar mis cinco sentidos y hacerlos fluir a un ritmo vertiginoso, a la vez que transmitirme una paz interior abismal.

Yo tampoco sabría describir todo lo que he sentido, pues ha sido como estar envuelto en un halo mágico, como estar VOLANDO sobre una nube de la cual no quieres bajar, una nube que te envuelve y te hace sentir especial, una nube que consigue hacerte diferente.
...

Han sido tantas las emociones, los sentimientos y las sensaciones que jamás podré olvidar, por la intensidad y ternura con la que han sido vividas, que sería incapaz de ordenarlas, pues no sabría cuál de todas ellas exactamente ha conseguido hacerme estremecer.

Gracias por compartir todos esos momentos, por hacer emanar de mis órbitas esas lágrimas de felicidad, por saber captar el mensaje de esas miradas cargadas de sentimientos.

Gracias por hacerme sentir especial.

Gracias por hacerme grande a sus pies.

Gracias... mi DIOSA.

martes, 23 de junio de 2009

ACURRUCADA

Noto mi mejilla, EMPAPADA.
Pero no pienso renunciar a ese sabor salado de tu SUDOR, desembocando en el perfecto delta entre tu pecho y mi cara. Sudor lúbrico, ardiente, sexual, BAÑÁNDOME en excitación y pasión animal CONTENIDAS, mientras tú, delicadamente, me recoges sobre ti.



Tu brazo me acurruca aún más a tu lado.

Tu BOCA me besa suavemente, con falsa ternura.

Tu voz ronronea en mi oído y me obliga a SABER cosas que disparan mi imaginación.

Tu tacto me acelera inequívocamente las entrañas.

Y sin embargo, permanezco quieta. INMÓVIL.

Miento.

Muevo mi pelvis con lentitud exacta, casi MEDIDA, para acompañar los movimientos de tus dedos, mientras se follan despacito a tu pequeña zorra.

Gimo, mientras tus PALABRAS se clavan en lo más hondo de mi placer…

GRITO, mientras me sujetas contra tu pecho sin parar de balancearte sobre mi raja.

Inundo tu mano, tras correrme de forma INMISERICORDE.

SONRÍO… Pícara y veladamente.

Porque sé que te gustó tanto como a mí...

Hacerme sentir la NIÑA más puta del mundo.


Para C.
Porque no domina quien quiere, sino quien puede.

jueves, 18 de junio de 2009

PASSION TIES... (II)






Era una estampa realmente bella.
La tensa ESPERA siempre lo es.
Y la sensación de poseer el DESEO de alguien que se presenta ante ti, capaz de abandonarse a TI, de forma tan abiertamente obediente, aun sabiéndose vulnerable y desorientado, y a la vez tan ansioso y excitado por lo que vendrá… Hmmm, ÉSA sensación… es un dulce veneno que sólo quien lo probó sabe que jamás podrá olvidarla.

- “¿Estás nervioso… A?” – Le susurré en su oído al pie de la cama.
- “No, Miss…” - contestó displicente
- “Entonces… ¿por qué tiemblas así?” – sonreí mientras acariciaba con el dorso de mi mano su mejilla
- “Porque no sé que vas a hacer conmigo…”
- “¿Y eso te preocupa?”
- “En absoluto, Miss… confío en ti… pero estoy tan excitado…”
- “Muy bien… veamos cuánto… ¡Manos a los lados, palmas hacia abajo! – le ordené escuetamente - Y que no te vea yo moverte ni un solo centímetro de esta posición…”

La TENSA espera, de nuevo.

Mis dedos se deslizaron hábilmente, SIN tocarle, por entre la sábana que cubría su cuerpo desnudo. Y fui retirándola poco a poco de su piel, dibujando pequeños pliegues sobre sí misma, con una lentitud EXTREMA, rayana en lo exasperante. Cuando llegué a la altura de su cintura, casi podía escuchar el frenético pálpito de su corazón, luchando por salir de su pecho. La increíble VISIÓN de su torso al descubierto, su piel envuelta en gotas de un sudor nervioso y sensual, sus venas marcadas en aquellos brazos tensos, acompañando a sus manos inmóviles… ufff... CASI me hacen suspirar de puro placer.



Casi.
Una sabe cómo contenerse cuando es NECESARIO.
No así A, quien SI jadeó profundamente al sentir apoyar mi muñeca, separada tan sólo por la finísima sábana de algodón, sobre su miembro henchido y formidable. Y más aún, cuando la hice rodar intencionadamente a lo largo de su ERECCIÓN, siempre por encima de aquella maldita tela intermediaria. A suspiraba, y se revolvía, agitado, pero no varió ni un milímetro su posición… para verdadera satisfacción de su AMA.

- “A... ¿eres CONSCIENTE de que, debajo de esta sábana que apenas te cubre, estás totalmente desnudo y empalmado, ante una Mujer a la que casi ni conoces y ni siquiera puedes ver…?”

- “Buff… Miss, SÍ, soy totalmente consciente… incluso me da algo de vergüenza que me veas así…”

No había acabado aún de pronunciar esas palabras, cuando de un TIRÓN retiré totalmente la sábana de su cuerpo. Sus dedos se hincaron de golpe en el colchón. Y de pronto, su desnudez se había hecho abiertamente patente ante mí.

Muchos fueron los JUEGOS llenos de obediencia, deseo y complicidad que disfrutamos a partir de ese instante. Hasta que, en cierto momento, me acerqué de nuevo a mi bolso, donde junto con la venda negra habían viajado unas CUERDAS y mis tijeras para vendajes (jamás olvido las lecciones de un buen maestro).

A permanecía de pie en medio de la habitación, ciego y desnudo aún, y tan EXCITADO o más que el primer momento en que me escuchó entrar. Arrojé al suelo la primera madeja de cuerda. A se puso en guardia. Mientras mis manos desenredaban cariñosamente la hebra doble de seda, la acerqué a su oído, de modo que percibiese el SONIDO de su trayectoria a través de mis dedos, y cómo se volvía por momentos lánguido, sibilino, ininteligible para el profano…

- “¿Vas… es que vas a atarme, Miss? – A se estremeció tan sólo con formular la pregunta.

- “No, A… voy a hacer algo MÁS que eso - le respondí dulcemente- …manos atrás...”

Y mientras mis dedos TEJÍAN una preciosa red de certeros nudos sobre su cuerpo erguido, comencé a explicarle en qué consistía cada movimiento de mi obra de shibari…

- “Primero, inmovilizaré tus manos, alrededor de tus muñecas, y aunque no sientas que te aprietan, no te engañes, pues comprobarás que sí están muy bien SUJETAS… A partir de ese instante, mi cuerda se convertirá en una EXTENSIÓN más de mí… tan PODEROSA, que podrá retenerte o pellizcarte… pero tan SUAVE, que podrá acariciarte o sujetarte… Te recorrerá centímetro a centímetro, erizándote la piel a su paso, haciéndote saber de MI voluntad… para ENVOLVERTE en un cúmulo de sensaciones, hasta verte atrapado en tu propio deseo…”

-“Diosss… Miss.... YA me tienes atrapado… ¡Hazme sentir como dices, por favor!, no imaginas CUÁNTO lo deseo… por favor, mi Ama.”

Y con la pericia de quien teje una red que encierra un SECRETO invisible, mis dedos fueron conduciendo hábilmente las hebras alrededor de sus hombros, bajo su pecho, sobre su torso, arqueando su espalda… Y en cada punto de TENSIÓN, aquel cuerpo aún ciego por la venda y totalmente concentrado en cada poro de su piel, RESPONDÍA con un escalofrío o un leve gemido, a cada estudiado movimiento, acompañando a cada tirón… Como una SÚPLICA imperceptible, que se hacía cada vez más patente sobre aquella piel desnuda y receptiva, entregada ya al misterio REVELADO del tacto de las cuerdas, de la hebra corriendo y enredándose sobre sí misma, del sonido de la pasión hecha ataduras…

Cuando entendí que A había interiorizado ya todo lo que deseaba transmitirle, le arrodillé en el suelo ante el armario, frente al espejo. Retiré cuidadosamente la venda que cubría sus ojos, y por fin pudo verme, a su lado, y CONTEMPLAR detenidamente mi obra de shibari… mi obra, que era él. DESCUBRIRSE en toda su grandeza y desnudez, envuelto en un enigmático acorde de hebras adheridas alrededor de su cuerpo, como una extraña caricia, como un firme abrazo…

-“Gracias, Miss… ¡¡GRACIAS!!” – dos lágrimas de emoción desbordada irrumpieron junto a sus palabras, francas y veraces.



Totalmente CONMOVIDA por su sincero y espontáneo agradecimiento, no pude más que arrodillarme junto a él, tomar su rostro entre mis manos y mirarle a los ojos llena de ORGULLO… Y emocionados los dos, pletóricos y rebosantes de complicidad por lo que habíamos compartido, acabamos fundiéndonos en el más EMOTIVO y apasionado de los abrazos.


Para ti, A, mi pequeño cachorro.
Por todo lo que vivimos, sentimos y compartimos juntos.

lunes, 25 de mayo de 2009

PASSION TIES... (I)

Casualmente, A y yo íbamos a coincidir por trabajo en una misma ciudad, un mismo día. Y ese día estaba muy próximo.
Nos caíamos bien, gracias a nuestro intercambio de algunos mails, con risas, fantasías y confidencias. Un día me pidió una foto, y yo le di a ELEGIR entre verme o conocerme. Y él hizo la elección CORECTA: empezar a dominar su impaciencia.

Y esa noche nos vimos. Cenamos, tomamos vino, charlamos mucho y animadamente, y fuimos alargando la velada con un par de cócteles deliciosos, y luego con dos últimas copas más…


Charlamos con interés agotando hasta el ÚLTIMO minuto, hasta el momento inevitable de enfrentarse a la despedida. Momento en que yo me fui a mi casa y él hacia su hotel.

Era tarde. MUY tarde. Condenadamente bien entrada la madrugada. Y al día siguiente, me tocaba pelear una reunión. Pero yo no quería dormir. Su voz, sus confidencias, sus ganas, su disposición, sus miradas, su ilusión, su timidez a la hora de plantearlo… habían abierto una pequeña MELLA en mí, de algún modo. A, tenía muchas ganas de iniciar un camino… y deseaba más que nada en el mundo que fuese YO quien guiara sus primeros pasos. Y lo confieso: la sola visión de esa idea en mi mente, me arañaba el centro del placer en lo más profundo de las entrañas.




Por eso le envié el primer sms:
- “A… ¿duermes?”
-“No podría hacerlo aunque quisiera…” – fue su respuesta casi instantánea, lo cual me complació infinitamente.

Y así comenzó un largo juego de intercambio de sms CÓMPLICES, en los que yo le ordenaba cosas… y él respondía perfectamente como yo deseaba. Estaba claro que en nuestras mentes, ninguno de los dos daba la noche por terminada… pero vencer la pereza, el frío, el sueño, para acercarse físicamente… era una locura. Y más cuando sabíamos que nuestro primer encuentro, llegara cuando llegase, nos iba a emplear tiempo… no iba a ser precisamente un polvo y a dormir.

Pero Sabina comenzó a retumbar en mi cabeza…

“[…] de ti depende y de mi, que entre los dos siga siendo ayer noche u hoy por la mañana. Olvídate del reloj, nadie se ha muerto por ir sin dormir una vez, al currelo… ¿Por qué comerse un marrón, cuando la vida se luce, poniendo ante ti un caramelo?[…]

Así que decidí convertir las INFAMES 06:30h de la mañana, en un pedacito más aún de "mi ayer noche"... Y así se lo hice saber a A, de camino desde el taxi.

Entré con paso seguro en el hall y di las buenas noches, dejando recepción a mi derecha, tomando el pasillo hasta el ascensor... Habitación 327. De camino hacia ella, me entretuve haciendo RESONAR abiertamente mis tacones sobre el piso. La puerta estaba entornada… parece que A había hecho los deberes. No esperaba menos de él. Como esperaba que hubiese cumplido el resto de todas y cada una de mis EXIGENCIAS, entre ellas la de permanecer desnudo, despierto y pensando en todo lo que le había propuesto, pero sin tocarse en ningún momento. Su último sms, cargado de deseo, no dejaba lugar a dudas:

-“Así lo haré, Miss… Llevaba años sin estar tan excitado sólo con pensamientos”

Y sinceramente, me lo creía.


Cerré la puerta tras de mí.
Sólo una tenue luz sobre la cómoda rompía la oscuridad, pero desde la posición de su cama, él aún no podía verme. Me aproveché de ello para situarme estratégicamente. Avancé un par de pasos, lenta, CADENCIOSAMENTE, asegurándome de que él me oyera bien.

-“Cierra los ojos”- le ordené dulcemente.

Le oí contener la respiración.

-”¿Confías en mí…?”
-“ Sí…”
-“Si.. ¿QUÉ?” – le espeté bruscamente. No soporto la mala educación.
-“ Sí… Miss”
-“ Eso está mejor…” – asentí complacida.

Su respiración agitada me daba la clave de su tremenda excitación. Pero lo que él no sabía, era que ni siquiera toda esa intensidad podría compararse con mi excitación en ese instante, en que A, conscientemente me CEDÍA su deseo para hacer mi voluntad.

Saqué de mi bolso la cinta negra de terciopelo de seda, y me acerqué a vendarle los ojos. Nos habíamos despedido apenas 3 horas antes como amigos… para reencontrarnos sin haberlo previsto, -aunque sí haberlo deseado secretamente-, como AMA y servidor.

Y a partir de ahí, sin saber cómo, el tiempo se DETUVO como en otra dimensión. La tensión sexual inundaba el espacio que compartíamos, y yo estudiaba cada paso, cada roce, cada sonido, para convertirlo en laaargo, leeento… infinitamente lento. Como quien intenta cincelar en el alma, el fuego de unos pensamientos, a golpe CERTERO de pasión.

Y así fue cómo A se enfrentó por primera vez cara a cara con su propio monstruo interior, rompiendo sus barreras y abandonándose ciegamente a mi merced… para llegar a descubrir, emocionado, que su único y verdadero deseo a partir de ese momento, no sería otro que llegar a COMPLACERME...

viernes, 3 de abril de 2009

MIÉNTEME


MIENTES, y lo sé.

Mientes,
cuando dices que ya no recuerdas aquellos días…
mientras tu mirada lasciva me recorre FURTIVAMENTE de pies a cabeza.

Mientes,
cuando dices que mi voz cadenciosa ya no te atrae…
mientras tu nuca despierta erizada al susurrarte MALDADES al oído.

Mientes,
al decir que olvidaste mi PERFUME…
cuando te noto deleitarte secretamente con su aroma en mi cuello.

Mientes,
cuando dices que borraste mis labios de tu memoria,
mientras ENTREGAS tus ojos para buscar mis besos con premura.

Mientes,
cuando dices que mis caricias ya no te alteran,
mientras tu polla encabritada APUNTA descaradamente hacia mí.

Mientes,
cuando dices que conseguiste olvidarme…
mientras te FUNDES jadeando, caliente, loco, desesperado, dentro de mí.

Mientes.
Y creo que jamás me DIVERTÍ tanto,
como oyéndote a mi lado, mintiéndome así.

Para J.
Por las mentiras que conformarán siempre nuestra realidad.

lunes, 5 de enero de 2009

UN DOMINGO CUALQUIERA

Acabo de llegar a casa después de haber tomado un café con mis amigas y serán ya como las 7 y pico de esta tarde de DOMINGO, invernal y perezosa como otra cualquiera. Al entrar, veo de reojo a M repantingado en el sofá del salón, viendo el FUTBOL y lanzándole sugerencias a un jugador a través de la pantalla, que me temo no van a ser de mucha utilidad.
-"¿Qué tal ese partido, cariño?" - me acerco y le beso dulcemente

-"Pues lento y aburrido como pocos… y encima, ¡¡es que están jugando fatal, joder…!!”

Sonrío ante su RABIETA infantil dominguera, mientras me dirijo a la habitación para cambiarme y ponerme esa ropa tan cómoda y ANTISEXY, a partes iguales, que todas llevamos para estar por casa. ¡Fuera camisa entallada… sujetador de encaje… las botas de irresistibles taconazos… y finalmente, los vaqueros ajustados! ¡Estoy en mi casa y reivindico mis calcetines gordos de andar por el parqué, mi camiseta ancha de algodón y mi comodísimo pantalón de punto…! Y me da igual si combinan entre sí o no… es noche de domingo, basta de GLAMOUR por hoy.

Vuelvo al salón con M, quien sigue pegado a la tele, con mayor dosis de entusiasmo desde que metieron el último gol. Me siento en la alfombra a REMOLONEAR un rato, tras un día agotador, apoyando mis manos y mi cabeza sobre sus rodillas. M, instintivamente, comienza como siempre a acariciarme el pelo, mientras sigue soltando algún que otro “¡¡¡Uyyyy…!!!” de vez en cuando.

Yo cierro los ojos. Lo que pretendo es ABSTRAERME totalmente del entorno, de la narración estridente del comentarista, del juego de luces y sombras que emite la pantalla… Lo ÚNICO en lo que deseo realmente concentrarme ahora mismo, es los dedos de M enredando en mi pelo, masajeándome suavemente, y en el delicado PLACER que ello me produce. Quizás por eso, acabo meciéndome lentamente sobre las rodillas de mi chico, y desperezándome todo lo larga que soy hasta dejar mis brazos caer, VENCIDOS, al otro lado de sus piernas.

M me acaricia ahora la nuca, el cuello, baja sobre mi camiseta de algodón… Llega a mi zona lumbar, que ha quedado al aire por la postura, e introduce ahora su mano por dentro, para acariciarme la espalda, arriba, abajo, DESPACIO, hacia los lados, rozando y rodeando mis tetas… incluso me pellizca un pezón, que me hace dar un pequeño respingo… M increpa al árbitro. Luego, sigue acariciándome.

Yo estoy tan absolutamente absorta y relajada, que he decidido ENTREGARME… a M y al placer de RECIBIR todas las caricias que él quiera darme. Ahora está en mi cintura, y pasa la mano completamente abierta hacia mis nalgas, por debajo del pantalón. Decide bajármelo de un TIRÓN, junto con las bragas. Al ser la goma elástica, no oponen ninguna resistencia… y yo desde luego, tampoco. No pienso moverme, y además quiero que disfrute de esa VISIÓN que sé que tanto le gusta: de rodillas en la alfombra, con el culo al aire y mi tronco apoyado en sus rodillas… Sonrío para mis adentros, porque sé que hasta podría competir con la propia Champions, así.


El partido continúa, así como el mal juego del equipo. Lo sé porque a pesar de tener los ojos cerrados, siento la TENSIÓN con la que ahora M me agarra el culo. Por suerte, su mano se relaja y recorre despacito toda la superficie hasta acabar en la raja de mi coño. Vuelvo a dar otro respingo. Estoy tan excitada, que ya se me está haciendo INSUFRIBLE tanta lentitud, así que intento moverme un poco para que sus dedos se cuelen dentro. M retira su mano, mientras yo interiormente le maldigo. Ahora ha vuelto a acariciar mi espalda, dulcemente, por debajo de la camiseta y yo sinceramente, desespero. Pero no me muevo ni un ápice de donde estoy. La RECOMPENSA llega en forma de unos dedos traviesos manoseándome las tetas, amasándolas contra sus rodillas a través de la tela y jugueteando con mis pezones, retorciéndolos con suavidad.

Noto cómo un hilito de jugo húmedo empieza a escaparse por entre mis muslos, anunciando que mi coño ya no quiere esperar más. Al juntar mis piernas para restregarme, recibo un AZOTE inesperado, y esa misma mano me OBLIGA firmemente ahora a dejarlas separadas aún más... la misma mano que, a continuación, me coge bien el coño y empieza un vigoroso movimiento sobre mi clítoris. ¡¡Dios… es para morirse de gusto!! Y MAS, cuando la otra mano, al fin aparece en escena para seguir acariciando mi pelo, o mi cara, o para invitarme a CHUPAR alguno de sus dedos… y más aún, cuando siento cómo algo se endurece y se YERGUE entre las piernas de M, a la altura donde tengo apoyado mi pecho.

-“¡¡Vamos, vamos…, así!!” - repite M con entusiasmo.

Yo me RETUERZO de placer meciéndome de un lado a otro entre sus manos. Lo que no estoy segura es de si su comentario iba por mí, o por el delantero que acababa de robar un balón. Y como comprenderéis, me da absolutamente lo mismo, porque yo SOLO quiero seguir sintiendo su antebrazo pegado a mi culo, con sus benditos dedos FOLLÁNDOME el coño sin parar, y su otra mando meneándome de un lado a otro, casi con violencia, mientras yo jadeo y jadeo como una zorra, DELEITÁNDOME ya con el pedazo de orgasmo que estoy a punto de conseguir…
... y M lo SABE.

Quizá por eso, de pronto se para en seco, el muy CABRÓN… retira su mano y empieza a darme suaves PALMADITAS en mi coño, abierto, profundo, empapado y ardiente de deseo.

-“Uy, perdón… ¿querías correrte ya, cariño?” – la voz de M suena intencionadamente burlona – “Sabes que NO puedo dejar que lo hagas… sería muy feo por tu parte no esperarme... Además, quiero terminar de ver el partido.”

Yo lo MATO, os lo juro... ¡¡pero cómo se atreve a dejarme ASÍ!!

Pero mi instinto criminal se esfuma cuando vuelve a la carga para que mi deseo no se enfríe ni una pizca, y yo finalmente me RESIGNO a pasarme no sé cuánto tiempo más aún, caliente como una puta, lubricando encima de las hábiles manos de mi chico, y en la misma postura INDECENTE totalmente a su disposición.

De fondo se escucha al locutor y yo me esfuerzo más que nunca por entender algo así como que “fulanito está intentando zafarse por la banda derecha en una última ofensiva, a falta tan sólo de… 7 minutos para pitar el final de encuentro.” Siete minutos “tan solo” dice, el cabrón del comentarista. ¡¡Si supiera que para mí ahora eso me parecen 7 AÑOS…!!!

No creo que pueda esperar tanto. Las caricias de M ganan en INTENSIDAD y sus dedos juguetones entran y salen de mi coño INUNDADO, para pasearse a su antojo y extender toda mi humedad desde el clítoris a mi ano. Noto su polla apuntando a mis tetas debajo de la camiseta, más dura que nunca. Jadeo y me retuerzo de nuevo sin parar, FRENÉTICA, enloquecida, fuera de mí, acumulando fuerzas y tensión que descargar en cuanto oiga ese deseado “¡Fin del partido!” que parece no llegar ¡¡NUNCA!!…

... pero sí, SÍ LLEGA, y el árbitro hace sonar su pito tres veces al fin. Yo aúllo de placer como una poseída, mordiendo un cojín para SOFOCAR mis gritos ante el vecindario, mientras pierdo la noción de cuántas veces me estoy corriendo, una detrás de otra. Joder, ha sido un multiorgasmo brutal. Y ni siquiera me he repuesto aún, cuando M me deposita con cuidado en el sofá y con su preciosa polla en la mano, me susurra al oído:

-“Hoy te follaré de ESA manera… así que ve a por lo necesario”

Aunque ni él es mi dueño, ni yo le pertenezco más allá del inmenso amor que nos profesamos, confieso que en el fondo, me ENCANTA cuando toma las riendas y se comporta conmigo como EL PUTO AMO… aunque sea simplemente, para darme a probar alguna vez de mi PROPIA medicina.

Así que me levanto, obediente, y sonrío, triunfal, satisfecha, EMBRIAGADA de placer... y le beso, agradecida, amantísima, mientras voy a por un par de juguetes y pienso en todo lo que va a dar AÚN de sí una aburrida tarde de DOMINGO.

Pensándolo bien, quizás sea buena idea abonarse al satélite, si ponen partidos como estos todos los días.

Para mi marido M y para todas vuestras parejas.
Por vernos sexys más allá de un chándal, por sacrificar un partido de liga, o por luchar para que el amor y el morbo nunca lleguen a estar reñidos.
¡¡¡FELIZ y HOGAREÑO 2009!!!

sábado, 6 de diciembre de 2008

CAFE DE SOBREMESA


ASÍ LO TOMÉ YO: Solo, con dos de azúcar.

Habíamos quedado para tomar un café a media mañana, pero al final acabamos tomándolo a su verdadera hora, que es después de comer… JUNTOS.



Poco antes, nos habíamos encontrado por primera vez en una conocida plaza madrileña, cerca de su trabajo. El día estaba gris, casi lluvioso, y la plaza desierta y tranquila en un Madrid siempre bullicioso, me tenía totalmente absorta. De pronto, alguien se acercó a mí, susurrando apenas mi nombre con cierta timidez en forma de PREGUNTA… Asentí.

Sí, en efecto, Cire era yo.

Le conocía y le admiraba hacía ya tiempo a través de sus PALABRAS y de su trabajo. Curiosamente sabía aspectos de lo más privado sobre sus deseos y emociones, y sin embargo, no conocía ni su voz, ni su rostro… y hoy, por fin, le tenía ante mí. Tenía el pelo largo, unos increíbles ojos azules, y una tez aniñada que me SORPRENDIÓ, quizás porque jamás le habría imaginado así. Y todo el mundo sabe lo mucho que me gusta que me sorprendan.

Entramos en un local muy acogedor para tapear algo… solo que el aperitivo pasó a ser comida, y a la comida le siguió un café. El CAFÉ que tanto tiempo llevábamos planeando compartir.



Hablamos. Hablamos mucho, y de forma distendida. Lo cierto es que realmente me sentía cómoda con aquel chico, con el que de alguna forma había COMPARTIDO antes tantas otras palabras, sentimientos y situaciones morbosas. Charlando de un modo tan normal de temas que otros como poco calificarían de escabrosos. Y creo que la sensación fue recíproca.

No pude evitar sentirme atraída por su natural timidez, casi tanto como por su boca, su mirada o sus manos, aunque lo que más me gustó fue confirmar que su mente era tan ABIERTA como tantas veces en sus relatos había demostrado. Y eso sí que realmente me sedujo, aunque no creo que él lo notase en ese momento.

El tiempo pasó deprisa, y nuestro café terminó también a su hora, para poder acudir a otra cita ineludible de esa tarde. Una LÁSTIMA, pues no me hubiera importado en absoluto haber compartido un poco más de tiempo juntos, derrochando confidencias al oído en un lugar más tranquilo.

En cualquier otro lugar donde tenerle frente a frente, arrodillados en el suelo uno delante del otro. Donde poder observarle en silencio, ABIERTAMENTE, sin bajar la mirada… donde poder acercar mis manos para acariciar sus mejillas blancas, su sensual boca carnosa… donde poder soltarle y revolverle el pelo, con mis dedos, libremente, y acariciar su nuca traviesamente hasta hacerle estremecer… donde morderle el cuello, besar sus labios, y sentir erizarse nuestros cuerpos al susurramos al oído esas SECRETAS perversiones que nos encantaría realizar juntos.


Al despedirnos, nos dimos tímidamente los dos besos que, curiosamente, no nos habíamos dado aún al conocernos... Aunque te juro, que si tengo ocasión la próxima vez, te secuestraré esa BOCA que ya persigue mis pensamientos.

Para Shan.
Por el café más deseado del mundo.

***

Y ASÍ LO TOMÓ ÉL: Cortado, pero con poca leche.

Finalmente se alinearon los planetas y llegó el momento de compartir mesa, miradas y confidencias con ella. El encuentro ya había sido cancelado otras veces por inevitables compromisos de última hora, pero esa mañana por fin pude conocer en persona a una mujer capaz de estimular mi imaginación con sus historias; a la vez inocentes y a la vez morbosas. Meses leyéndola me bastaban para saber que no sólo no era una mujer con fantasías corrientes, sino que además tenía una sensibilidad que le hacía abordar esas fantasías poco corrientes desde una perspectiva muy especial.



No sé por qué me imaginaba a alguien mayor. Era una fría mañana casi invernal. Las hojas mojadas cubrían los adoquines, y se veía muy poca gente por la calle.
Cuando llegué a la plaza sólo vi a una chica, de espaldas. Pelirroja. Joven. No me cuadraba. Dudé. Volví mirar a mi alrededor, pero no había nadie más allí. Le pregunté, muy poco convencido. Girándose clavó sus ojos en los míos y asintió. Por un momento su mirada me dejó congelado. Y de repente todo empezó a fluir de una manera muy natural.

Cuando me di cuenta estábamos tomando unas cervezas y pidiendo algo de comer. No podía dejar de mirarla fijamente a los ojos. Unos ojos difíciles de describir, entre verdes y color miel... unos ojos tremendamente expresivos, dulces y a la vez juguetones. Pelirroja y ojazos.



Y llegó la comida. Comida, cerveza, y conversación... Mucha conversación. De forma espontánea estábamos charlando en un bar, en voz alta, de temas poco comunes... Era extraño, conocíamos nuestros secretos y hablábamos de ellos sabiendo que con muy poca gente podíamos hablar así. Compartíamos muchas fantasías, muchos fetiches y muchas fijaciones. Surgían miles de posibilidades. Fantasías largamente postergadas que podrían hacerse realidad. Pero saltábamos de un tema a otro sin ningún orden, sin concretar, sin definir. Igual bromeábamos sobre nuestra común afición por la lencería como de mi trabajo o su familia. Pasábamos de comentar lo guapas y femeninas que son algunas transexuales a hablar de lo caro que es vivir en Londres.

Y es que no podía dejar de mirarla, de contarle, de escucharla. Era una chica que seducía sin darse cuenta. Como una cualidad innata. Un don natural. Seducía con sus palabras. Seducía con su mirada. Seducía con cada entonación, cada roce casual, cada broma. Y es que no son nuestras ideas lo que seducen, sino nuestra actitud.

Lamentablemente se pasó la comida volando. Apuramos los minutos hasta que otros compromisos nos permitieron. Ya en la calle, en el momento de despedirnos, casi a bajo cero descubrí un nuevo brillo en sus ojos. Nos dimos dos besos; en las mejillas, como corresponde.
Pero eran sus labios lo único que yo veía.



Después de planear sofisticadas fantasías y dulces perversiones mi impulso era tan sencillo como atrapar su labio inferior entre los míos. Firmemente. No dejarlo escapar hasta sentir la calidez de su cuerpo pegado al mío, mis manos en su melena. Pelirroja. Aspirar su perfume, volver a besarla hasta por fin separar nuestros labios y descubrir un brillo nuevo, por segunda vez, en sus preciosos ojos. Y por fin poder susurrarle unas pocas palabras al oído... con el hilo de voz que me permita mi respiración entrecortada.

Para Cire.
Por el próximo café, más deseado aún que el primero.

miércoles, 15 de octubre de 2008

RUTA ALTERNATIVA

¡¡Por fin habían llegado las VACACIONES…!! Unos pocos y esperados días de descanso que J y yo habíamos decidido aprovechar para viajar a lo largo de la costa, y disfrutar de su nuevo y flamante BMW Z4 descapotable.



Generalmente no solíamos desviarnos de las autovías correspondientes, pues íbamos un poco a tiro hecho, pero ese día, nos habíamos levantado sin prisas y vimos en el mapa una ruta ALTERNATIVA que nos pareció interesante. Así que decidimos seguir a través de una carretera secundaria que se presentaba excepcionalmente bonita.

Dicho y hecho, iniciamos la ruta dispuestos a conocer nuevos parajes y rincones encantadores. Y realmente lo eran, así que valió la pena. Lo cierto es que después de un par de horas o tres visitando los lugares recomendados, se nos hizo casi la hora de comer. Estábamos cansados y hambrientos, así que paramos a tomar algo en un bar de carretera. El sitio era pequeño pero muy acogedor, y mientras dábamos buena cuenta de un típico plato de la tierra, me FIJÉ de pronto en una mesa contigua donde estaba comiendo un tipo solo. Estaba de espaldas (¡y qué ESPALDAS, por favor!), llevaba una camisa a cuadros blanca y roja, arremangada, y era imposible no fijarse en sus enormes BRAZOS, musculosos y bien torneados. Además, llevaba un curioso tatuaje TRIBAL rodeando su bíceps izquierdo.

Le comenté a J mi interés por nuestro vecino de comedor, y nos echamos unas risas pensando que era como tener delante a un Vin Diesel con pelo, salido de una película de leñadores canadienses, jajaja… Pero, ¿cómo SERÍA una vez se diera la vuelta…? Seguro que nos estábamos imaginando que era un macizón estupendo, digno de nuestras mejores fantasías, y luego resultaría ser un callo… (eso sí, un callo con una espalada y unos brazos interminables, que me hacían SOÑAR despierta, y que tan sólo imaginarme entre ellos… buf, ya me sentía estremecer).



Nuestro amigo acabó su comida un poco antes que nosotros, y cuando se levantó para marcharse, pudimos verle al fin y resolver nuestras dudas. Era un tipo de unos 40, moreno, con unos ojos negros de mirada profunda, atractivo y de cuerpo bien definido. Sin duda muy, MUY interesante... Una pena que se marchara tan pronto.

Nos trajeron el café, y J empezó a juguetear con sus manos bajo la mesa… mientras, me susurraba al oído qué hubiera podido ocurrir con nuestro supuesto “leñador canadiense”, allí mismo, en el baño del restaurante, por ejemplo… Yo dejé volar mi imaginación con las palabras de J y me puse realmente CALIENTE.

Acabamos nuestros cafés y decidimos continuar viaje. Retomamos la ruta, pero mi sangre estaba todavía ARDIENDO y necesitaba algo más que unos kilómetros con el viento en la cara, para refrescarme. J, consciente de ello, mientras conducía y para mi deleite, proseguía con su historia, así que me levanté la falda del vestido, poco a poco… luego me bajé las braguitas, todo muy DESPACIO… y empecé a masturbarme a su lado. A mí me encantaba provocarle y saber que algo en su entrepierna se revolvía, mientras en cada cambio de marcha, aprovechaba para meterme mano sutilmente. J sabía que NO DEBÍA apartar la vista de la carretera... pero NO PODÍA evitar clavar furtivamente su mirada lasciva en mis muslos. Yo recliné aún más el asiento para facilitarle también el acceso a mi escote, y él respondió a mi invitación bajándome los tirantes del vestido. Su mano JUGABA ya sin disimulos con mis pechos, mientras yo seguía exprimiendo con mis deditos mi coño totalmente empapado. Aquella situación me excitaba muchísimo.

No tardamos mucho en alcanzar un camión y de pronto, cuando me disponía a taparme un poco, J ordenó:

-“No lo hagas…”

-“¿Hacer el qué...?”

-“ TAPARTE… Quiero que el camionero te vea tocarte desde la cabina…" - dijo traviesamente


Una sola mirada CÓMPLICE bastó para entendernos, así que, con toda la intención, me subí aún más el vestido justo cuando comenzábamos a adelantar al camión. J bajó un poco la velocidad para que el adelantamiento fuera más LENTO de lo normal y el conductor pudiera fijarse bien... pero que MUY bien. (Vamos, ¡¡¡como si pudiera pasar desapercibido un deportivo descapotable con una tía semidesnuda tocándose en el asiento…!!!)

Yo estaba totalmente a mi bola, disfrutando del morbazo del momento, cuando de pronto miré hacia arriba y me fijé en el brazo apoyado en la VENTANILLA de aquel camión.



No podía ser… Pero si… ¡¡yo conocía esa camisa arremangada!!... ¡¡y también ESE bíceps tatuado que me ponía de los nervios…!! Sólo de pensar que era ÉL el conductor, el tipo del bar quien me estaría viendo ahora así, desnuda, abierta, OBSCENA y entregada a mi placer, me excité de tal forma que me corrí, me CORRÍ gimiendo desesperadamente a su lado, mientras J aceleraba adelantándole al fin.

Pero yo seguía excitada, muy excitada, y quería MÁS, por lo que pedí a J que parase en la siguiente gasolinera porque me moría por follarle. Él, completamente empalmado seguía JUGANDO con su mano, o metiéndome algún dedito para no dejar que me enfriase. Paramos en la siguiente área de descanso, y en un lugar retirado del propio aparcamiento, acabamos haciéndolo salvajemente sobre el asiento. Fue realmente liberador.

Yo estaba EMPAPADA. Salí y me dirigí al baño de detrás de la gasolinera, para limpiarme y reacomodarme el vestido. J dijo bromeando que no tardase mucho, que “ya nos conocíamos” y quería seguir viaje… o de lo contrario, iría a BUSCARME y volveríamos a hacerlo allí mismo otra vez.

La verdad es que la idea me encantó, así que por supuesto que me entretuve un ratito… Los golpes de nuestra CONTRASEÑA en la puerta no se hicieron esperar. Sonreí. Abrí el pestillo con cuidado y me coloqué detrás de la puerta, para dejar entrar a J…

Solo que NO ERA J.

Me quedé de piedra. Allí, delante de mis narices, estaba el tipo del CAMIÓN. Algo asustada y sobre todo, sorprendida, me armé de valor y le pregunté qué coño estaba haciendo allí.

-“Paré en la gasolinera y vi vuestro coche… Hablé con tu amigo y me dijo que estabas en el baño, tocándote… y que estarías deseando follarme…”

Sonriendo para mis adentros, maldije al cabrón de J por su descabellada idea... Aunque él estuviese fuera CONTROLANDO, ¿en qué estaba pensando para dejarme de ese modo a merced de un desconocido? Mejor no saberlo… aunque podía imaginarlo.

-“Mi amigo está loco. Y tú, mucho más por presentarte así y seguirle el juego -dije tajante- Pero ¿tú de qué vas?”

Mi voz se esforzaba por ser dura y cortante, pero su mirada me estaba derritiendo por momentos… y sus brazos, joder, ESOS benditos brazos, me tenían hipnotizada…

-“Ei, eeei... Cuando te vi desde el camión, no imaginas cómo me pusiste… Yo sólo quería saber si era CIERTO lo que dijo tu amigo… lo de tu fantasía conmigo… nada más”. Sus ojos permanecían clavados en mí.

-“¿Y… si lo fuera?” – pregunté desafiante

-“Entonces, ¿te conformarías con una fantasía teniendo delante al original?”- Sonrió dando un paso al frente.

-“Pues depende… DEPENDE de si el original sería capaz de cogerme con sus enormes brazos y follarme de pie, aquí mismo… AHORA”


La sola idea de que pudiera llegar SIQUIERA a intentarlo, me volvía loca... Y más que me volví cuando en apenas un segundo, sus enormes manos me cogieron en volandas por el culo, y sin darme cuenta, me encontré cara a cara frente a él, JADEANDO y rodeándole el cuello con mis manos.

-“¿Preparada…? – susurró en mi oído mientras yo asentía excitada – Entonces, ¡¡agárrate bien, cariño… empieza lo bueno!!”


Para ti, J. Por las excitantes rutas alternativas.

Y para mi “leñador canadiense”... por el mejor polvo entre tus brazos sin dejarme rozar el suelo ni de puntillas.

jueves, 17 de julio de 2008

LAS NOCHES PROHIBIDAS

Aquella primera noche fue realmente para mí, muy, MUY especial. Empezó sintiendo cómo se fortalecía nuestra complicidad, y se hacía cada vez mayor, con un acercamiento lleno de cariño y sinceridad. Y saltándonos la primera regla básica de cualquier manual sobre relaciones prohibidas, nos contamos con naturalidad aspectos privados de nuestras vidas paralelas, esos que según los libros deberían permanecer tan OCULTOS, como nuestros encuentros furtivos.

Te deseaba mucho, tú bien lo sabes… Y ¡¡¡Dios, sí, me ENCANTÓ!!! pegarme a tu boca y besarte largamente como ambos deseábamos desde hacía tanto tiempo, ¿me equivoco?. Cuando entramos en aquel local oscuro, y palpaste mi culo por encima del pantalón, empecé a vibrar de DESEO. Estaba claro que la noche no había hecho más que empezar. Y estaban cayendo las últimas barreras. ¿Lo que más me gustó? Sentirte DETRÁS de mí, ardiéndote la piel de ganas, y susurrándome al oído “hoy quiero tenerte solo para mí”… hmmm… eso me puso a cien.



Me MUERO por volver a tenerte frente a mí, cara a cara, por volver a sentir tus susurros en mi oído, tus besos en mi nuca, tus manos en mi piel... quiero acariciarte lentamente, mirarte a los ojos... y quiero hacerte mío, hasta oírte suplicar “¡BASTA!” de puro deseo contenido.

Quiero que volvamos a fundirnos en uno y retorcernos en mil abrazos imposibles, y acabar GRITANDO al alcanzar de nuevo esos placeres que nos elevan de dimensión, haciéndonos olvidar el mundo exterior, que se agolpa ignorante y estremecido, alrededor de nuestros cuerpos.

Igual que en aquella noche PROHIBIDA.
Como tantas otras noches.

Para ti, J.R.
Por brindarme tu dulzura y fuego, a partes iguales.

viernes, 30 de mayo de 2008

EL REENCUENTRO

Jamás se habían visto antes, pero cuando por fin lo hicieron, esa noche brindaron por SU REENCUENTRO.




Hasta entonces, sencillamente uno sabía de la existencia del otro, se limitaban a perseguir cada uno una pequeña parcela escrita de la vida del otro, y a pesar de no conocerse, habían conseguido por caprichos del destino, hacerse visibles en la distancia hasta llegar al aprecio. Un aprecio real y especial, que sólo puede surgir por alguien a quien reconoces como a un igual y ante quien no hay NECESIDAD de medirse.

Pero que NO exista la necesidad de medirse, no implica que no exista el DESEO de hacerlo. Y ese deseo coexistió de forma palpable toda la noche, junto con la confianza, y comodidad (rayando incluso la DELICIOSA pereza), de dejar fluir las horas junto a ese amigo de toda la vida al que acabas de conocer.




Tanto fue así, que les cerraron el restaurante.
Y luego les cerraron el bar de copas. Y pasearon por una ciudad casi desierta en la madrugada, sin otra intención aparente de ir más allá. Y aunque ambos eran conscientes que desde hacía mucho su deseo mutuo era manifiesto y así lo alimentaban en la distancia, esa noche no sintieron prisa alguna. Porque la LIBERTAD de no sentirse obligado absolutamente a nada, el RELAX de no tener que escenificar un plan preconcebido y el limitarse simplemente a DISFRUTAR de cada momento siendo uno mismo y sin esperar nada más, fueron las mejores sensaciones que sin duda compartieron.

Por cerrar, cerraron hasta el parking, donde simplemente aprovecharon para… DISCUTIR.
Discutir acaloradamente y con argumentos contundentes, si hacerlo en la primera cita era o NO lo adecuado… Y podría decirse que no pararon de discutirlo, ni tan siquiera mientras él le comía el coño a aquella dulce zorra viciosa, o ella se divertía saboreándole la polla antes de follárselo. Está claro que no hay nada como una buena... CONVERSACIÓN.


No recuerdo si al final llegaron a ponerse de acuerdo en sus conclusiones. Quizás consideraron oportuno seguir discutiéndolo en una hipotética segunda cita… Cita que, como en la primera, ambos sabían que podría haber finalizado perfectamente, sin tan SIQUIERA haberse dado un beso…

… ¿verdad, Apolo?

Para ti, Apolo.
Por nuestro reencuentro.

miércoles, 20 de febrero de 2008

NOCHE DE LOBOS


- “¿Dónde vas, linda CAPERUCITA?” – susurraban voces anónimas a mi paso.

- “ Voy al bosque, en busca de mi lobo…”

- "¿Y qué es lo que llevas en esa cestita?”

- “ Caramelos y condones para todos…” – contestaba yo, riendo divertida.

- “¿Y no vas a dejar que te acompañe...?” – preguntaban los más osados.

- “ Mejor le haces compañía a mi abuelita…” – respondía yo con picardía.


De este modo tan curioso es como entre laberintos de risas, copas, bailes y fiesta, yo iba siguiendo tus pasos, rastreando tu presencia. Moviéndome despacio acorralada entre manadas de LOBOS hambrientos...

Sintiendo sus ojos lascivos clavarse en lo alto de mis muslos, donde un mini-vestido de vinilo negro dejaba asomar el final de unas medias de red. Sintiendo su morbo a flor de piel y su miedo a ser víctimas de mis tacones de vértigo. Pero no era a ellos a quienes buscaba, no eran ellos a quienes yo deseaba… Esa noche sólo tenía HAMBRE de TI. Un hambre de sexo y seducción, inmensa, desmesurada, sin límite, casi tan FEROZ como la fama que precede al lobo...

Mi lobo....

TÚ.


Nos reconocimos al instante.
Tú por mi capa roja, yo por tu mirada SALVAJE.

Y cuando al fin te encontré, tus garras en mi espalda, tu aliento en mi cuello, tu lengua en mi coño, me recordaron que valió la pena haber cruzado mil bosques oscuros, sin ropa interior, tal y como tú me pediste… Para acabar AULLANDO y devorándonos como animales, frente a todos, aquella noche de locura desatada… Noche intensa y memorable como pocas, fiesta de lujuria y culto a la carne.

Noche de CARNAVAL.

Noche de lobos.

Para ti, J.T.
Por dejarme compartir tus instintos más salvajes.

sábado, 16 de febrero de 2008

SWEET VALENTINE

San Valentín.
Ese día irremediablemte empalagoso para dos.
Que si cenas románticas, que si ramos de flores, que si galletas en forma de corazón, que si “hoy te quiero mas que ayer pero menos que mañana…” Todo eso está muy bien, pero yo, que siempre he creído que el amor SÍ está reñido con la CURSILERÍA, vivo siempre ese día como cualquier otro y sin la obligación de sentir que se debe hacer algo especial para demostrar que estás más enamorado que nunca... Sin embargo, en aquella semana admito que me dejé influenciar por toda la propaganda “valentinera”. Y decidí regalarle una noche de San Valentín inolvidable a mi chico, por lo que así es como empecé a prepararle su DULCE sorpresa…

Él era maître de un conocido hotel y ese día iba a llegar de trabajar sobre las 3 de la madrugada. Yo le dije que a esa hora yo ya estaría metida en la cama y él debió pensar que sería durmiendo... Pobre ILUSO, no tenía ni idea de lo que le esperaba...

La tarde anterior me la pasé buscando en mil papelerías unos rollos de celofán transparente rojo con corazones blancos, que al final encontré.

Ya en casa, medí, corté y preparé un enorme envoltorio de celofán, junto con unos grandes lazos, y pedí ayuda a mi vecina y buena amiga S, para llevar a cabo mi plan. No imagináis las risas que se echó cuando se lo conté, y prometió subir a eso de la una de la madrugada a mi casa para ayudarme.

A partir de ahí, me dediqué a prepararme tranquilamente. Primero, escribí una nota para mi amor, y la metí en un sobre. Luego, me di un baño de espuma, me pinté corazones rojos sobre el esmalte negro en las uñas de los pies, y me perfumé con la colonia favorita de mi chico, pues a él le encantaba olerla sobre mi piel. Por supuesto, también me arreglé el coñito, rasurando el vello en forma de corazón (¡qué menos para tal ocasión!). Después de esto, comencé a vestirme y decidí hacerlo como máximo con tres prendas. Así que finalmente opté por unas MEDIAS negras de encaje, junto con la PAJARITA y el CHALECO negro del uniforme de mi chico.... Solo eso, nada más.

Cuando llegó S a la hora acordada, y me vio de esa guisa, no podía parar de reírse… Me ayudó a colocarme en la cama, sobre el enorme pedazo de celofán rojo que yo había preparado, y comenzó a envolverme entera, como yo le pedí. La idea era crear un gran CARAMELO, en cuyos extremos iban atados dos lazos blancos, uno a la altura del cuello, y el otro sujeto a mis tobillos dejando ver mis pies. Y así es como entre risas y cachondeo, S acabó el envoltorio pegando la tarjeta que yo había escrito para mi chico, como broche final. Luego, apagó la luz, me deseó mucha suerte, y se fue dejándome allí sobre la cama de esa forma.

Faltaba casi aún una hora para que llegase mi chico, pero yo estaba tan emocionada con mi SORPRESA, que no tenía sueño. Así que, como estaba metida entera dentro de aquel caramelo a mi medida, brazos incluidos, decidí empezar a jugar con mis deditos... La verdad es que me excitaba mucho recordar cómo me había mirado S el coñito rasurado... cómo lo había tocado inocentemente… y cuando dijo "eso me lo tienes que hacer tú a mí algún día para darle yo la sorpresa a P..." no pude más que pensar en TODO lo que me gustaría hacerle a ella algún día... y también a su P. A pesar de no dejar de acariciarme, tampoco quería correrme, así que siempre paraba antes del momento clave, para mantenerme mojada y excitada al máximo para cuando mi chico llegara...
Y llegó.
Entró despacito pensando que yo ya estaría dormida, y le oí desnudarse con cautela. En plena oscuridad le susurré:
- “No estoy dormida… es más, te estaba ESPERANDO…”

Encendió la lamparita de la mesilla de noche, y no creo que olvide nunca su expresión cuando descubrió al fin su sorpresa... Para empezar, nos reímos los dos a carcajadas, y luego, él leyó la nota un tanto subida de tono que le había dejado en el sobre.
A partir de ahí, comenzó a desenvolverme con calma, primero el lazo del cuello, luego separando cuidadosamente el celofán de mi cuerpo… Cuando me vio completamente con mi indumentaria, y aspiró el aroma de su perfume mezclado con el de mi sexo, su cara de SATISFACCIÓN por el regalo, era ya tan evidente como su tremenda erección. Al final, decidió no desatarme el lazo que ataba mis tobillos, y empezó a lamerme los pies como castigo por haber sido tan mala… Luego, siguió subiendo por mis piernas, hasta meter su lengua entre mis muslos apretados y húmedos. Cuando descubrió el corazón sobre mi coñito, sonrió y jugó maliciosamente con él hasta hacer que me corriera en sus dedos, cosa que hice un par de veces jadeando con furia al poder desatar por fin todo el placer contenido anteriormente...

Y como era de esperar, la noche siguió, revolcándonos y follando como locos sobre una divertida y crujiente colcha de celofán de corazones....
¿Acaso se os ocurre otra forma más "dulce" de celebrar SAN VALENTIN?

Para C.
Porque a nadie le amarga un DULCE

jueves, 24 de enero de 2008

EL GOURMET

Dicen que todo lo que somos, es la suma de nuestras PARTES. Pero también es cierto que a veces, alguna de ellas puede ser tan absolutamente fantástica, que simplemente se convierta en el TODO por el que se nos reconoce.

A y yo, fuimos primero compañeros de trabajo, pero luego, una vez sabida por ambas partes nuestra común atracción por las mujeres, nuestra complicidad y confianza alcanzó tal punto, que me convertí casi sin buscarlo en la guardiana de su gran SECRETO. Cuando me confesaba sus escarceos, los compartíamos divertidos, e imaginábamos juntos cual sería el siguiente paso a dar. Sin embargo, era curioso que él siempre se detuviera y nunca quisiera llegar más allá de un mismo punto, y ese era precisamente, el de SABOREAR el sexo de una mujer.

En verdad, he conocido a pocos amantes como él.
Jamás oí a nadie hablar con tanta pasión y conocimiento del coño de una mujer. Su DEVOCIÓN por explorar y mimar cada rincón, cada pliegue, cada hueco de la divina cavidad, era asombrosa. Escuchándole, una podía imaginarse estar al lado de un alquimista concibiendo un nuevo perfume, y llegar a saborear absorta todos y cada uno de los infinitos matices con que describía minuciosamente el íntimo aroma femenino… un perfume frutal, amaderado, ácido, mezcla de tierra húmeda y dulzor de caramelo, el más increíble de los manjares que él jamás hubiera probado... Se trataba sin duda, de un verdadero GOURMET.

Por aquel entonces, yo estaba loca por otra MUJER, con lo cual, compartir con A mis deseos y fantasías, no sólo era estimulante, sino también de lo más didáctico. Sin embargo, llegó un momento en que en nuestras conversaciones, no sólo compartíamos experiencias, sino que jugábamos a provocarnos mutuamente, de forma casi imperceptible pero muy, muy CERTERA. Así, al final de cada una de ellas, yo me iba a casa realmente alterada, y en mi interior no deseaba otra cosa que no fuera sentir sus labios y su lengua recorriendo mi sexo... Y él, acababa igualmente soñando con mis piernas abiertas y mi coño DESNUDO dispuesto a su merced. Los dos éramos perfectamente conscientes de que eso acabaría ocurriendo… la única incógnita por resolver era el CUANDO.

Una noche después del trabajo, A y yo nos fuimos a tomar una copa juntos al bar de siempre, pero estaba cerrado, así que decidimos tomárnosla en su casa. Allí nos relajamos y empezamos una de nuestras conversaciones, como otras tantas veces, solo que esta vez estábamos acurrucados en el sofá, a media luz y susurrándonoslo todo al oído… Creo que los dos sabíamos lo que queríamos, pero para asegurarme, empecé a contarle con toda mi intención y sin omitir detalle, cómo esa misma tarde antes de entrar a trabajar había estado con mi chica jugando... cómo nos habíamos tocado... y cómo habíamos estado RESTREGÁNDONOS nuestros sexos uno contra otro hasta llegar al orgasmo… El se puso excitadísimo, y con su mirada más perversa me preguntó:

- "Oh, Dios, dime que después de ello no te has duchado… "

Sonriendo, y disfrutando del impacto que sabía produciría en él la respuesta, le contesté maliciosamente:

- “Hmmm... como llegaba tarde a trabajar NO me ha dado tiempo… una pena… ¿no crees?”

En ese punto, y sin duda alguna ya, nos abandonamos a una PASIÓN totalmente desenfrenada. Sin apenas quitarnos la ropa, nos abrazamos, nos besamos, nos acariciamos, y sin embargo, A, esquivó deliberadamente rozar siquiera mi sexo en todo momento, lo cual me hacía desearle aún MÁS. En un instante de inesperada calma para recuperar el aliento, él se hincó de rodillas y se abrazó a mis braguitas ya empapadas, como quien se prepara para degustar el postre más delicioso. Sentí cómo inspiraba mi aroma con verdadera devoción, y cómo empezó a acariciarme con un dedito increíblemente hábil, luego con dos, por encima de la blonda de encaje. Después, me bajó la braguita hasta las rodillas, y me separó las piernas con delicada firmeza. Hundió su cabeza entre mis muslos y empezó a desplegar todo su arte. Sus dedos, delicados y certeros jugueteaban lentamente con mi clítoris mientras su LENGUA MAESTRA recorría traviesamente cada rincón, cada pliegue, se sumergía y afloraba en mi rajita, y me saboreaba de un modo como nunca antes había experimentado. Consiguió que me corriera, no una, sino VARIAS veces hasta el delirio, mientras no podía dejar de IMPLORARLE, jadeante hasta la extenuación, que por favor no parase de comérmelo como lo estaba haciendo…

Acabé la noche chorreando entera sobre su cara, que luego lamí amorosamente, en señal de agradecimiento. No intenté volver a excitarle, porque sabía que sería INÚTIL. Porque como ya había comprendido desde hacía tiempo, el único modo que tenía A de satisfacer verdaderamente SU placer, era teniendo en sus brazos el venerado sexo de su amante, dispuesto a recibirle sin condiciones.

Hay quien creerá que A era un amante incompleto. Yo simplemente creo que era un perfecto GOURMET. Y la parte por la que se le reconocía y nunca se olvidaría su todo, es precisamente la que perdura aún en mi memoria cada vez que otro hombre, u otra mujer, acerca sus labios a mi coño.

Para A.
Porque pusiste el listón del 10 terriblemente alto.

viernes, 19 de octubre de 2007

¿JUGAMOS?

Recuerdo que de pequeña uno de mis juegos favoritos era el de ”la guerra de barquitos”, o por otros muchos también conocido como “HUNDIR LA FLOTA”.

Un simple papel cuadriculado bastaba para construir un tablero improvisado, hecho a golpe de boli azul, con una rejilla numerada de 10 casillas, o tantas como se pactase… 1,2,3,4,5... A,B,C,D,E... Un minuto para colocar tus naves… y ya estabas listo para empezar a jugar.




Delante de ti, frente a frente, tu rival. Pero convenientemente separados por un cartón, una caja, o un libro de texto de primaria abierto con el lomo boca arriba, a modo de tienda de campaña… (hoy día, con lo que cambian los tiempos, quizás sea por la pantalla de algún ordenador).

Y por delante, un reto, toda una estrategia por descubrir, poco a poco, sin prisas… Silencio a ambos lados, y todo tipo de conjeturas sobre el punto de esa cuadrícula donde el otro puede ESCONDERSE… y donde ambos están condenados a ENCONTRARSE. Una voz musita en apenas un segundo, un código secreto al que se le responde de inmediato, y que les hace cómplices en su juego. A flor de piel, la tensión de mostrar una parte de ti, de buscar una parte del otro, el placer de la victoria al acertar alguna de sus naves, unida a la agonía de irse sabiendo descubierto… tocado… y hundido.

Se dice de mí que soy una mujer tremendamente juguetona, y quienes lo dicen, siempre acompañan sus palabras con una sonrisa de complicidad. Y a mí, particularmente, esa sonrisa me ENCANTA, porque muy en el fondo sé o me gusta creer, que está provocada por algún recuerdo especial que algo tiene que ver conmigo, y que en ese preciso instante volvió a estar vivo en su mente.

Tengo una hoja de papel cuadriculado y también un boli azul… y he pensado que me encantaría ver en tu rostro, algún día, ese TIPO de sonrisa.

¿Jugamos...?


Para A.T.
Porque creo que serías un oponente delicioso.

martes, 2 de octubre de 2007

8 NEGRA y CARAMBOLA

Hay que ver las cosas que somos capaces de soportar las mujeres, sólo por hacerle un favor a nuestra mejor amiga. Y más, cuando ésta te mira con esos ojitos de cordero degollado, que NUNCA fallan, en medio de una noche de fiesta que hasta entonces estaba siendo perfecta, y te señala disimuladamente hacia su espalda, donde un poco más atrás ha dejado al pedazo de maromo que acaba de ligarse… En fin, es lo que podríamos llamar “Ley de amigas”, y ya se sabe… hoy por ti, mañana por mí.

Y así es cómo a regañadientes salí de nuestro local favorito, para dejarme arrastrar junto a mi amiga L, su macizón, y el acompañante de turno del susodicho, hacia aquel lugar indescriptible donde terminamos. Según el ligue de L, aquel garito al que nos dirigíamos pretendía ser un “espacio multidisciplinar que conjugaba la modernidad con la música de los 80, y una atmósfera íntima con el atractivo del juego”… En otras palabras, y traduciendo al cristiano: se trataba de un verdadero ANTRO, oscuro y largo como una cueva, cuya única modernidad se centraba en una decoración rayando en lo hortera, incluyendo neones color rosa delimitando la barra, y donde además, se jugaba al billar… ¡¡Valiente descripción la del amigo…!!




Pero bueno, allí estábamos ya los cuatro, así que nos dirigimos hacia la deslumbrante barra de neón y pedimos unas cervezas. Nos pusimos a charlar de cosas triviales, y como todos teníamos muy claro, L y su ligue no tardaron en “perderse” de la mano, con la EXCUSA de ir a ver el resto del local.

Lo cierto es que una amiga es una amiga, para lo bueno y para lo peor, así que intenté ser todo lo cortés que pude con el amigo del macizón. Y lo fui, creedme, hasta que claramente insinuó que nos había acompañado porque tenía la esperanza de “ir a encontrar”, JUNTOS, a nuestros amigos "perdidos"...

En fin. Os juro que hice verdaderos esfuerzos para no reírme en su cara, por pura educación. Y es que si en verdad algo NO soporto, son ese tipo de ideas preconcebidas, y más viniendo de una persona (en este caso, un hombre) cuya conversación podría competir duramente en grado de sensualidad e inteligencia, con la de un protozoo… Por todo ello, decidí que había llegado realmente el momento de perderle de vista. Así que le comenté que adonde pretendía ir yo, era al baño, y SOLA, y mejor que a la vuelta él estuviera ya ocupado conociendo a otra “exploradora”… Y me largué abriéndome paso entre la gente, a otra zona del local.

Mirándolo ya con otros ojos, y sin el pelma del acompañante a mi lado, aquel garito no estaba TAN mal. Muchos recovecos oscuros, muchas parejas metiéndose mano por los rincones al son de música ochentera (L incluída), mucho humo, eso sí, y un particular AROMA entre agrio y dulzón, mezcla de perfume barato, tabaco, muchedumbre, cerveza… y TIZA. Porque al fondo del local, y detrás de una cortina negra de terciopelo raído a medio recoger, se podía entrever una luz muy suave… Siempre me ha encantado ese sonido tan característico de la apertura de una partida, así que al escucharlo, me dirigí decididamente hacia aquella zona.



Al cruzar la cortina, llegué a un espacio algo más amplio, igualmente oscuro y cuya única iluminación era el reflejo de una lámpara verde sobre el tapete de una de las dos mesas de BILLAR. Había dos chicos jugando, pausadamente, en el centro de la estancia. Al otro lado, unos sillones negros de skay acogían a quienes seguían dándose achuchones sin parecer interesarles demasiado la partida. Yo me situé en uno de los rincones junto a la otra mesa de billar, arropada por la densa penumbra, y me limité a OBSERVAR.

Uno de los chicos, apenas un muchacho, era alto y desgarbado, con el pelo pincho y ciertamente desaliñado. El otro, vestido con unos vaqueros y una camisa de cuadros a medio remangar, tenía el pelo castaño, largo y rizado, y recogido en una coleta. Parecía guapo, pero no pude comprobar su verdadero ATRACTIVO hasta que se acercó al tapete para examinar una jugada, y la tenue luz me descubrió sus rasgos faciales, algo duros y angulosos, que llamaron poderosamente mi atención.



De hecho, no podía dejar de mirarle. Sencillamente me FASCINABA la concentración que su rostro reflejaba, el ver cómo medía cada palmo, y cómo construía dentro de su cabeza cada una de las jugadas… su forma de moverse alrededor de la mesa, lenta y estudiada, su suavidad manejando el taco, el modo de apoyar sus manos cuidadosamente sobre el tapete... me cautivaron definitivamente. No sé si fue por el alcohol que empezaba a hacer su efecto, o el ambiente denso y oscuro, con ese silencio roto por la música de fondo, el golpeteo de las bolas y algún suspiro en la zona de los asientos… pero lo cierto es que yo ya había empezado a preguntarme para mis adentros, si aquel tipo sería capaz de mostrar la misma CONCENTRACIÓN y templanza, la misma precisión y suavidad de movimientos, si sus mános serían tan habiles y cuidadosas... si ambos estuviéramos DESNUDOS, frente a frente. Y esa idea, poco a poco, se fue apoderando de mí.

La verdad es que el chico no jugaba nada mal… Y yo tampoco, si bien mi JUEGO era ahora bien distinto: me sentía totalmente excitaba por el hecho de ser su espectadora anónima, arropada por la oscuridad, cómplice escondida de sus movimientos y ARDIENDO silenciosamente en deseo… Así que me pegué más aún a la mesa donde me apoyaba, y me deslicé discretamente hasta sentarme en el suelo, acurrucada sobre mis piernas, y empecé a acariciarme lentamente.



Es curiosa la perspectiva que da mirar de abajo hacia arriba, y más cuando estás excitada. Ahora apenas podía distinguir su cara, o su pelo, o sus brazos, a esa altura simplemente me fijaba en sus vaqueros yendo y viniendo al compás de los golpes secos de las bolas entrando en cada tronera… me fijaba en cómo sacaba hacia fuera su CULO redondo y prieto mientras se preparaba para lanzar con el taco, o cómo permanecía inmóvil con las piernas golosamente entreabiertas, IGNORANTE de mis actos, apenas a unos metros de mí… En mis PENSAMIENTOS más obscenos, y mientras mi dedito se colaba también por un agujero, él se acercaba a mí, desnudo y excitado, y podía sentir sus fuertes manos llenas de tiza acariciar mi rostro... de pronto, y justo en la posición en la que me encontraba ahora, le agarraba fuertemente sus deliciosas nalgas y le empujaba hacia mí, para meterme en la boca su pene erecto y empezar a chuparlo con verdadera devoción…

- “Y para terminar, 8 NEGRA y carambola…” – soltó una voz grave y muy masculina, mientras lanzaba un último golpe, fuerte y meditado, que hizo entrar las últimas bolas…


Y con esa voz de fondo, que justo sonó para devolverme a la realidad en ese instante, sentí cómo me corría, en silencio, de puro PLACER.


No sé si fue por el levísimo gemido que no puede evitar emitir, o quizás porque al separarse de su mesa de juego casi tropieza con mis piernas encogidas, pero el caso es que D (que así se llamaba) acabó descubriendo mi presencia. Sorprendido al verme en el suelo y en medio de la oscuridad, se agachó inmediatamente para preguntarme en tono algo preocupado:

- “Perdona, pero… ¿te encuentras bien?”
- “¡No te imaginas tú cómo…!” – respondí yo, irónicamente.

Divertido e intrigado, me ayudó a incorporarme. Y así fue cómo quedé ATRAPADA por un instante, entre la mesa de billar a mis espaldas, y aquel torneado cuerpo que ahora se alzaba DE VERDAD junto a mí, frente a frente… Continuamos así unos minutos, sin movernos, en silencio, y observándonos muy, MUY de cerca… Tan cerca, como para sentir crecer una desesperada y morbosa TENSIÓN sexual entre nosotros.




- “¿Se puede saber qué hacías ahí abajo?” – preguntó él

- “ Pues… verte JUGAR…” – respondí yo, despacio y en tono travieso.

- “ Hmmm… ¿y qué tal lo he hecho? “- preguntó avanzando un paso más hacia mí, hasta quedar casi pegados el uno al otro. El tono de su pregunta se había vuelto también bastante juguetón.

- “ Pueeess... en mi imaginación, lo haces de maravilla… ¿sabes?” – respondí mirándole a los ojos, con toda la intención.

- “Bueeno, pues en ese caso, siempre puedo enseñarte a jugar, si eso es lo que quieres...” - me susurró al oído, con una cadencia que me hizo estremecer de nuevo. – “¿Te APETECE…?” – pero interrumpió la frase con un gemido, cuando mi mano se deslizó por entre su pantalón, descubriendo un delicioso secreto…

- “Lo que realmente me apetece ahora mismo… - le dije - es saborear tu polla y COMÉRTELA lentamente…”



Y volviendo de nuevo a mi oscuro escondite en la penumbra, despacio y sin dejar de mirarle, sonreí mientras empezaba a convertir mi sueño en realidad…



Para D.
Porque me encanta verte jugar al billar.