jueves, 5 de julio de 2007

ENVIDIA y ADMIRACIÓN

Yo te llamo APOLO, porque no sé realmente tu nombre.



Te encontré por casualidad en una madrugada insomne y te leí. Y tu blog me pareció fascinante. De hecho, tan de casualidad te encontré, que en el mismo día en que supe de tu existencia, cuando cerré el ordenador sin fijarme -¡seré tonta!-, ese mismo día... te devolví al abismo del anonimato.

Pero al instante supe que algo habías removido en mi interior. Es por ello que desde entoces vago errante en mis madrugadas perdidas, buscando tu link, ése que me dejó cautiva de tus pensamientos, y que como un niño travieso esquiva mi presencia.

Siendo mi nombre Cirene, ninfa guerrera por excelencia, he de confesarte, mi querido Apolo, que fueron tus confidencias las que me inicitaron a crear mi propio blog. Primero, por la pura ENVIDIA de saber de tu mundo excitante y no poder retenerlo para mí. Y segundo, para intentar recrear de algún modo esa presencia invisible tuya que ADMIRO y poder así compartir contigo mis más íntimos secretos, como tú hiciste conmigo, aún sin saberlo, a solas aquella vez.

¡Quien sabe...! Quizás de este modo, tal y como cuenta la leyenda, seas tú quien acabe espiándome a mí desde el monte Olimpo, en alguna de tus madrugadas perdidas, y decidas hacerte visible ante mis ojos, para acabar raptándome al fin...


Para ti, Apolo.
Por ser mi inspiración para crear este espacio

2 comentarios:

Un hombre libre dijo...

para los romanos Apolo era Sol,... buena coincidencia.

Besos, UHL (muchos besos)

Un travieso curioso dijo...

No me canso de leerlo una y otra, vez. Me parece una historia preciosa, realmente preciosa.

Besos

J.